Siete Niveles de Inversores – Parte I

Antes de iniciar una aventura de negocios, inversiones o emprendimiento debemos conocer lo mejor posible la industria a la que vamos a incursionar, así como su entorno, sin embargo más importante aún es conocer que tipo de persona somos para según nuestro perfil verdaderamente enfocar nuestros esfuerzos y no al revés, por tanto, gracias a la clasificación que realizó el Sr. Jhon R. Burley, en su e-book “Los Siete Niveles de Inversor” publicado por la empresa Prosperity Trainings, es que podemos evaluarnos que tipo de inversor somos y según eso podemos determinar que tipo de riesgo o negocios somos capaces de manejar.

Siete Niveles de Inversores – Parte I

Nivel Cero:

Este tipo de inversores son los no-existentes, ya que estas personas vivensu vida financiera con su cabenza bajo la arena como lo hace el aveztruz, ya que ellos esencialmente no tienen inversiones o ahorros. Son completamente incocientes o alejados respecto a su relación con el dinero asi como de sus hábitos de gasto en particular. Sus vidas financieras están tan descuidadas que ni siquiera califican para el crédito más simple de productos o servicios, así irónicamente aunque su perspectiva financiera es sombría, su situación financiera real es mejor que muchas personas que tienen la facultada de obtener créditos con mayor facilidad.

Cuando se les pregunta cual es su problema, invariablemente afirman que simplemente no tienen suficiente dinero y que si lograrn hacer más dinero estarían bien; en muchos casos estas personas están “hambrientas” de lo que alguna vez “soñaron” y hubieran podido lograr en al menos unos 5 años.

El problema esencial de este tipo de personas no son sus ingresos, sinó sus hábitos respecto al manejo del dinero.

Nivel 1: deudores

Estas personas resuelven sus problemas financieros pidiendo dinero prestado. A menudo incluso invierten con dinero prestado. Su idea de planificación financiera consiste en asaltar a Peter para pagarle a Paul. Viven sus vidas financieras con la cabeza en la arena como un avestruz, esperando y rezando para que todo salga bien. Aunque es posible que tengan unos cuantos activos, la realidad es que su nivel de deuda es simplemente demasiado alto. En su mayor parte no están conscientes del dinero y de sus hábitos de gasto.

Cualquier cosa valiosa que posean tiene una deuda correspondiente. Utilizan sus tarjetas de crédito de manera impulsiva y  luego transfieren esa deuda y contraen una hipoteca a largo plazo, con el fin de limpiar sus tarjetas de crédito, que vuelven a utilizar.

Si el valor de su casa se incrementa, vuelven a hipotecarla, o adquieren una casa más grande y más cara. Estas personas creen que el valor de los bienes raíces se incrementa por sí solo.

Las palabras “pago inicial bajo, pagos mensuales fáciles” siempre les llama la atención. Con esas frases en mente, a menudo compran juguetes que se deprecian, como yates, albercas, vacaciones y automóviles. Enlistan esos juguetes que se deprecian como activos y luego acuden nuevamente al banco para obtener otro préstamo y se preguntan por qué los han rechazado.

Ir de compras es su forma favorita de ejercicio. Adquieren cosas que no necesitan y se repiten estas palabras: “Oh, vamos. Tú lo mereces”, “lo vales”, “si no lo compro ahora, es posible que no vuelva a encontrarlo a un precio tan bueno”, “está en rebaja”, “quiero que mis hijos tengan lo que yo nunca tuve”.

Ellos creen que diferir la deuda durante un período prolongado es inteligente y se engañan a sí mismos con la idea de que trabajarán más duro y pagarán sus deudas algún día. Gastan todo lo que ganan y algo más. Se les conoce como consumidores. Los dueños  de las tiendas y los vendedores de automóviles  adoran a esta clase de gente. Si tienen  dinero, lo gastan. Si no tienen dinero, lo piden prestado.

Cuando se les pregunta cuál es su problema, responden que simplemente no ganan suficiente dinero. Piensan que al ganar más dinero resolverían su problema. Sin importar cuánto dinero ganen, sólo se endeudan más. Muy pocos de ellos se dan cuenta de que el dinero que ganan hoy en día les parecía una fortuna o un sueño apenas ayer. Pero hoy en día, a pesar de que han logrado el ingreso que soñaban, todavía no es suficiente.  No se dan cuenta de que el problema no es  necesariamente su ingreso (o falta de ingreso) sino sus hábitos con el dinero.  Algunos eventualmente llegan a creer que su situación no tiene salida y se rinden. Al hacerlo, entierran la cabeza más profundamente y siguen haciendo las mismas cosas. Sus hábitos de pedir prestado, comprar y gastar están fuera de control. De la misma forma en  que el comedor compulsivo come cuando está deprimido, estas personas gastan cuando están deprimidas. Gastan, se deprimen y gastan  más.

A menudo discuten con sus seres queridos acerca del dinero y defienden airadamente su  necesidad de  comprar esto o aquello. Viven  en la negación financiera absoluta y pretenden que sus problemas de  dinero desaparecerán  algún día de manera milagrosa, o hacen como si tuvieran siempre suficiente dinero para gastar en todo aquello que desean.

Este nivel de inversionista frecuentemente parece ser rico. Ellos pueden tener grandes casas y automóviles deslumbrantes.  ..pero si usted revisa, los han adquirido con dinero prestado. También es posible que ganen mucho dinero, pero se encuentran a sólo un accidente profesional de la ruina.

Yo tuve a un ex propietario de negocios  en mis clases. Era bien conocido en la categoría de “gana mucho dinero, gasta mucho dinero”. Durante varios años tuvo una floreciente cadena de joyerías. Sin embargo, su negocio desapareció tras una mala época en la economía. Pero sus deudas no desaparecieron con él. Esas deudas se lo comieron vivo en menos de seis meses. Estaba en mi clase, buscando por nuevas respuestas y se rehusó siquiera a considerar la idea de que él y su esposa eran inversionistas de Nivel 1.

Él provenía del cuadrante “D” y esperaba volverse rico en el cuadrante “I”. Se aferró a la idea de que alguna vez fue un hombre de negocios exitoso y que podía utilizar las mismas fórmulas para invertir y lograr su libertad financiera. Era un caso clásico de un hombre de negocios que pensaba que podía convertirse automáticamente en un inversionista exitoso. Las reglas de los negocios no son siempre las mismas reglas que en la inversión.

A menos que estos inversionistas estén dispuestos a cambiar, el futuro financiero es ominoso. ..a menos que se casen con alguien rico que pueda solventar esos hábitos.

Continua en

Siete Niveles de Inversores – Parte II

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3 Comments Post a Comment
  1. Muy interesante tu artículo. Gracias por la información.

  2. Aminadab says:

    Interesante articulo, si me permites me gustaria mas adelante recomendar este articulo (y las demas partes que lo componen) desde mi blog para que mis visitantes puedan tambien leerlo.

    Saludos.

  3. InversionesOnline says:

    Claro Aminadab, mientras se cite la fuente no hay ningún problema.

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